No podía imaginar que unos trabajos (Arte conceptual) que realicé hace varios años de forma marginal y casi como un divertimento, iban a desatar tal polémica. ¿Qué podríamos decir entonces de cuando Marcel Duchamp (considerado como uno de los hombres más inteligentes, y clave en la historia del arte) le pintó perilla y bigotes a la Gioconda, con el confesado propósito de mofarse de la obra o, cuando este mismo artista filmó a la baronesa Freytag-Loringhoven (ella, encantada) afeitándose el vello púbico, para exhibirlo como obra de arte? ¿y las tremendas erecciones de Cristo y strepteases de la Virgen en exposiciones recientes subvencionadas con fondos públicos?
Vivimos en la digitalidad y ese es precisamente el tema de mis trabajos. Son imágenes digitalizadas que proceden de internet y lo que yo he querido resaltar, es lo que ellas ocultan: su procedencia y los efectos que esa procedencia infiere a la imagen.
Cuando yo coloco un CD o DVD a Cristo, a Van Gogh, al Papa, etc, independientemente del efecto jocoso o dramático según los casos (pero que es lo que menos cuenta), está la divisa tecnológica de su procedencia, eso que se da por sabido y parece inocente, pero que no lo es. Lo que a mi me interesa resaltar es que si la obra pierde su aura con la reproducción, como decía Benjamín, hay que restituir a la reproducción el elemento culpable de esa pérdida (yo he elegido el CD o el DVD, por ser los soportes más utilizados para copiar en el momento en que realicé los montajes) y ver el efecto final de todo ello.
Y éste no es un juego baladí pues, en la misma medida que la tecnología altera y modifica la aureola y el simbolismo en el arte, también, secretamente, realiza la misma función con el artista. Y que esto lo diga alguien que practica la pintura digital tiene su gracia… Posiblemente ya estaré alterado sin remisión.
En todo caso, aclarados algunos misterios -no todos-, os propongo imaginar mis montajes en soporte físico (impresión) y en gran tamaño ¿a que serían todo un espectáculo? ¡Pues a ver si me sale un sponsor!
eliasalfonso.es