Homo homini lupus
Thomas Hobbes
Por un hábito adquirido a lo largo del tiempo se tiende a justificar como un hecho natural, biológico y social los emparejamientos entre miembros de la especie humana. Es una justificación teórica que como tantas otras hoy se nos aparece fuertemente cuestionada por la realidad de los comportamientos pues: lo natural en un mundo simulador y virtual ya no es determinante; lo biológico (el cuerpo) es un territorio abonado para todo tipo de experimentaciones, pero con dos enigmas inexplicables, la indeterminación (Heisenberg) y la teoría de la simulación (Baudrillard); y en cuanto a lo social, es la masa en movimiento: una mezcla de desecho y agujero negro que todo lo recicla, lo disuelve y lo hace desaparecer y aparecer sin ningún fin en concreto y por tanto sin ningún interés para nadie – salvo para los que viven de lo social, que no son pocos.
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