“En lugar de dejar al tiempo triturarnos lentamente, hemos creído oportuno sobreabundar en él, añadir a sus instantes los nuestros”.
E.M. Cioran, La tentación de existir.
1. Cañamero
La primera presencia es la de mi abuelo Fausto fileteando un burranco muerto para dar de comer a las gallinas.
Yo, de la mano de mi madre, me acerco a él y le digo: “Abuelo, en la siesta he soñado que me iban a pasar por encima todos los ismos”. Él sonríe y continúa extrayendo del burranco finos trozos de carne fresca que lanza a su alrededor y las gallinas persiguen en jubilosa carrerilla. Al festín se han unido los perros pastores, y en lo alto, atraídos por el olor, planean algunos ejemplares de buitre negro. Estábamos en nuestra finca de Cubilar, en Extremadura, una tierra que uno nunca debe abandonar, salvo para hacer maldades o soportarlas.
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