jul 21
2009

Hot Memories

Barcelona (6)

Aunque estés convencido, amigo/a lector/a, que los poderosos están dispuestos a acabar con el mundo y quedarse tan panchos, prefiérelos siempre a los aspirantes a poderosos. Créeme y haz lo que te digo. Porque, mientras el primero sueña con la omnipotencia (allá él), el segundo con lo que sueña es con liquidarte a ti. Yo tengo la más elevada opinión del millonario anónimo que llama a uno de esos programas de la radio en los que se comercia con las miserias humanas y dice: “Dono un millón de euros para los negros de África, a ver si se tranquilizan, y dejan de avergonzarme”. Y punto. Sin contrapartida, sin chantaje.
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jul 19
2009

Hot Memories

Barcelona (5)

Con el verano llegaban el calor y las vacaciones, y el enjambre se iba recalentado día tras día y cuando ya estabas a punto de terminar los exámenes y salir zumbando para el pueblo como una abeja lista, ocurría alguna desgracia suplementaria.
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jul 17
2009

Hot Memories

Barcelona (4)

Al cine sólo se debería ir a llorar. Pocas cosas hay que arroben tanto al alma como la soledad en la oscuridad frente a una imagen iluminada. Yo ya lo lloré todo fuera del cine en mis viajes del pueblo a Barcelona y sólo muchísimos años después volví a llorar, en este caso sí en el cine, viendo “Pelle, el Conquistador”.
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jul 15
2009

Hot Memories

Barcelona (III)

Konstantinos Kavafis, un virtuoso en poetizar el presente con la mirada del pasado, siempre me ha recordado a mi madre por estos versos que están en su poema “Ítaca”: “Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Posidón encontrarás si no los llevas dentro de tu alma”. Y es que, mi madre siempre me decía: “Sé bueno, hijo mío, sé bueno”, que es más o menos también la premisa de los versos del poeta. Sin embargo, este mismo Kavafis, en su poema “La Ciudad”, cambia el chip y te coloca en una especie de predestinación respecto a la ciudad en la cual te da lo mismo ser bueno que malo, puesto que de la ciudad ya nunca vas a salir (palabras que mi madre nunca añadió al “sé bueno, sé bueno”)
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jul 8
2009

Hot Memories

2. Barcelona (I)

El ínclito León Tolstoi, abre su novele Ana Karenina con la siguiente frase: “Todas las familias dichosas se parecen, y las desgraciadas lo son cada una a su manera”. Pues bien, esta obviedad, incomprensible en el filántropo Tolstoi que poco debía saber de familias cuando su propia mujer le tildó de “mala persona”, continúa siendo un icono de la citación en tiempos – los nuestros – en que ya no queda ninguna familia.

La nuestra también expiró el día en que quedó probada la incapacidad de mi abuelo Fausto para asumir la función de Padrino en la nueva modalidad de familia mafiosa extremeña que yo proponía. Y con esa liquidación familiar, acabaron también todas mis garantías de supervivencia digna. Se iniciaba en mi vida un nuevo ciclo (sin ciclo, puesto que aún no he salido de él) de supervivencia indigna que, con la excusa de estudiar, me confinaría por varios años en la Barcelona de principios de los 60.
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