Paris (16)
Reconozcamos, amig@s, que de aquellas pasiones del alma de que hablaba René Descartes (admiración, amor, odio, deseo, alegría, tristeza), pasiones hot, apenas si queda un pálido resquicio en nuestras vidas. La nostalgia, que es un valor débil, sólo nos permite resucitarlas desde un tiempo cool y simulador, el nuestro, cuya intensidad disuasoria a lo más que nos lleva es a preguntarnos si alguna vez existieron.
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